La peregrinación juvenil a Luján sale de Liniers el sábado a la tarde y llega a la Basílica el domingo. Es la caminata religiosa más grande del país: más de un millón de personas. Se camina de noche, hace frío en la madrugada y calor cuando sale el sol, y no hay forma de entrenar la ampolla que aparece en el kilómetro 35. Esta lista es de gente que fue.
En los pies
- Zapatillas usadas, nunca nuevas. Las que ya sabés que no te lastiman.
- Dos pares de medias, uno para cambiar en la mitad.
- Curitas y cinta de papel, para tapar la ampolla antes de que sea ampolla.
En la mochila
- Agua: un litro y medio como mínimo. Hay puestos, pero no siempre donde los necesitás.
- Comida que no pese: frutos secos, barritas, un sándwich.
- Un abrigo liviano para la madrugada y una capa de lluvia de bolsillo.
- Cargador portátil. El celular es la linterna y el mapa.
- Documento y plata en efectivo. Los puestos de la ruta no cobran con tarjeta.
Lo que se deja en casa
La mochila grande, la campera pesada, la cámara. Todo lo que pesa a la salida pesa el triple a las cuatro de la mañana. Vas a ver gente dejando cosas en la banquina a la altura de General Rodríguez.
En la mano, para la llegada
Casi todos los peregrinos llegan a la Basílica con algo en la mano: una estampita, un rosario, una imagen chica que apoyan cuando entran. María Cerca mide 5 cm, no pesa nada y va con la tarjeta de peregrinación. Muchos la llevan los últimos kilómetros en la mano, cuando el rosario ya se rezó tres veces y hace falta algo a lo que agarrarse.

