El Acordaos, Memorare en latín, se atribuye a San Bernardo de Claraval y se reza desde el siglo XII. Es la oración de los momentos en que uno ya no sabe qué pedir: una enfermedad, una espera, un duelo, alguien querido que la está pasando mal. No promete que las cosas salgan bien. Promete que no se está solo.
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro, haya sido abandonado.
Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana.
No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
San Bernardo de Claraval, oración tradicionalCómo rezarla por otra persona
Está escrita en primera persona, pero se reza igual por alguien más: se dice el nombre antes de empezar y se la deja hablar. Muchos la rezan de noche, cuando el que está enfermo o el que está triste ya se durmió. Tres minutos, todos los días, hasta que pase.
Cuando no sabés qué decir
A veces la persona que la pasa mal no quiere hablar, y uno no sabe cómo estar cerca sin invadir. Mandarle una María chica, con una tarjeta que habla de ternura, de consuelo y de esperanza, es una forma de decir que estás sin obligar a nada. Se deja en la mesa de luz y acompaña.

